Cuando falta menos de una semana para conocer los Presupuestos Generales del Estado, el mundo de la cultura española contiene la respiración y cruza los dedos entre angustiado y resignado. No corren buenos tiempos para esperar milagros. Los dineros destinados a los bienes culturales sufrirán este año un recorte importante que agravará una situación ya de por sí alarmante. Museos vaciados de contenido, bibliotecas sin medios para contratar personal o comprar libros, compañías teatrales abocadas a la quiebra por impago de las instituciones públicas, ciclos y giras musicales en estado de muerte lenta y decenas de rodajes cinematográficos parados en seco conforman el triste panorama de las artes en España.